sábado, febrero 11, 2006

El Regreso del Negro Negro a la Plaza San Martín

Original: Enrique Roldán, La República, s/f.

A la Luz del Negro Negro.

El punto de encuentro de la bohemia limeña de los años 50, el hoy resucitado Negro Negro retoma su historia en la Plaza San Martín, desde el mismo sótano que lo vio nacer.



El nombre del legendario
Negro Negro
ha sido invocado.

Julio Montero tuvo la visión: un centro cultural que hermane rock subterráneo, poesía, cuentos, folclor y demás expresiones artísticas nacionales, en el mismo sótano de la plaza San Martín en donde funcionó el Negro Negro original.

De lado han quedado los acabados parisinos y los trajes de etiqueta.

“No pretendo imitar lo que fue”, ha dicho Montero.

En funcionamiento poco tiempo –y pareciéndose cada vez más a lo que el nuevo dueño tiene en mente–, el resucitado espacio apunta a convertirse en la mejor alternativa del circuito de points del Centro de Lima (donde hoy resaltan Etnias, El Averno, el bar Queirolo, Eka Bar, etc.).

Cada día de la semana estará dedicado a una actividad especial: lunes de jazz, martes del recuerdo, miércoles de folclor, jueves y viernes de rock y sábado de fiesta. Larga vida al Negro Negro.


En los años cincuenta, la Plaza San Martín
era una fiesta.


Airosa, con sus edificios aún resplandecientes y pocos automóviles,la Plaza San Martín tenía a la vera de sus cuatro pistas los más famosos bares y clubes nocturnos de la capital: el Embassy; el rumboso Grill Bolívar; cruzando la pista, a la vera del paradero del tranvía Lima-La Punta, el Romano; en los portales (de la derecha) el Chez Víctor; en el portal del norte el bar Zela, y a unos pasos, en un sótano, el Negro Negro, que en 1950 se sumaba a esos históricos locales y hoy, después de 35 años, se apresta a reabrir sus puertas.



El Negro Negro muchas noches lucía colmado por un público selecto que gozaba de un espectáculo siempre atractivo.

El Negro Negro fue un centro nocturno muy especial. Decorado al estilo parisién por la artista francesa Odile Marley, con la colaboración de Juanito Pardo de Zela, le dieron un ambiente intelectual que hizo de este local el lugar predilecto de artistas, literatos y personajes de la más fina bohemia de una época que algunos llaman los años felices.

Era el Ateneo de la intelectualidad del momento, que venía de la Segunda Guerra Mundial... dice uno de los habitués de ese inolvidable centro nocturno que ofrecía el placer de conversar, brindar, escuchar música, ver teatro y exposiciones de pintura y, finalmente, hacer bohemia.


Desde baile hasta teatro experimental.


Funcionaba a media luz, con un jazz de fondo que tocaba un pianista invidente: Freddy Ochoa. Sus dueños eran los hermanos Leo y José Barba, este último padre del congresista Barba Caballero.

A la entrada de Negro Negro había una galería-librería, cuyos dueños eran Paco Moncloa y Sebastián Salazar Bondy –uno de los intelectuales más trascendentes de esos años. La librería funcionaba hasta poco más de la medianoche.


Freddy Ochoa, pianista invidente, tocó allí durante diez años.

Entre sus más asiduos concurrentes estaban los beautiful people de Lima de aquella época: Sérvulo Gutiérrez, Alfonso Tealdo, Juan Ríos, Catita Recavarren, el torero Juanito Doblado, Alberto Brun, Carlos Eduardo Zavaleta, Fernando de Szyszlo, Blanca Varela, Edgardo Pérez Luna, Alfonso Grados Bertorini, etc.


Odile Marley era el alma de este local sin par. Aquí en 2005.

Odile Marley, que era una especie de anfitriona del local, desplegó en Lima la misma vitalidad que la hizo triunfar en París como bailarina y cantante en los años cuarenta, época en la que conoció a un artista novelesco: Joe Alex, actor dramático peruano, que había sido nada menos que partenaire de la legendaria Josephine Baker.

Joe, que era pisqueño y de raza negra, recorrió triunfalmente medio Europa. De la mano de Joe, Odile llegó al Perú, en 1947, deseosa de seguir triunfando, ya como pintora y poetisa. El actor murió al poco tiempo de pisar su tierra, pero Odile se quedó en Lima, al lado de sus hijos Francisco (Pancho) y Marión, frutos de su amor con Joe.

En las legendarias noches del Negro Negro, Odile desbordó su espíritu, haciendo exposiciones de pintura, cantando y otras veces musitando sus poemas.






The.Flying.Gato@gmail.com
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4 comentarios:

Mamo dijo...

Alejandro
Muy bueno el artículo sobr el negro Negro!
Geniales las fotos!
Te comento que soy periodista y estoy escribiendo un artículo sobre cafes historicos de latinoamérica.
Te gradecería que me cuentes de dónde sacaste las fotos par tu blog, así puedo conseguirlas para esta nota. ¿Conocés alguien que pueda pasarme algunas fotos? ¿Vos tenés?
Bueno... te felicito una vez más, te mando un fuerte abrazo y espero tu respuesta.
saludos,

maunel

Areliz dijo...

En mi opinión, el centro de Lima alberga tantos lugares fascinantes ,no solo por todo el concepto de bohemia que encierra sino por que cada uno de estos lugares es un nicho de arte que pocas personas conocen , y en realidad yo sabia de la existencia del NEGRO NEGRO mas nunca supe donde era exactamente, e pasado por Bar DGRot ,yacana, cuerdas, etnias , averno ... pero me gustaria que me puedas brindar la info de la ubicacion del NEGRO NEGRO , la verdad me muero de ganas por ir!

Armando dijo...

Si no me equivoco, el Negro Negro es el Bar de Grot.

danila dijo...

Me da mucha lastima que en su investigacion del epico NEGRO NEGRO no incluya a la tambien famosa Directora de orquesta DANILA, quien dirigio una de las orquestas inaugurales de tanfamoso nigth club. A proposito, me me jacto de ser su descendiente y que aun se encuentra vigente en los pasillos de este ilustruso mundo