sábado, febrero 25, 2006

cementerio de villa maría del triunfo

Original: Sandro Mairata, La República, 05/02/06.


Paradero final, Cerrosanto.

El cementerio del populoso y popular distrito limeño de Villa María del Triunfo alberga a más de 100,000 difuntos y tiene la reputación de ser el segundo más grande del mundo.

Dulce, mi muerte.

Salvo el pago irrisorio por un lugarcito junto al ser querido, casi no existen restricciones para el homenaje que se quiera rendir. Cada tumba puede demorar un día en cavarse a barreta y lampa.

Y se celebra.

Alcalde Washington Ipenza: "Cada Día de Todos los Muertos recibimos medio millón de visitantes".

Buena vida eterna.

El color de las tumbas queda a gusto del cliente, aunque predominan los tonos pastel. Una mano a treinta soles.


El Cementerio Municipal Virgen de Lourdes se levanta en Villa María del Triunfo sobre sesenta hectáreas inabarcables a la vista. Tiene fama de ser el segundo cementerio más grande del mundo, un epítome de vidas que navegaron en la pobreza hasta encallar aquí, entre cerros de arena, piedra y color.

Arnaldo Pariona murió electrocutado.

Debió ser una muerte dolorosa y fulminante, como son las veces que el cuerpo humedecido se enfrenta a cables de alto voltaje. Pariona, de 21 años, no tenía un contrato con la empresa que le garantizara un buen entierro. Se dedicaba a trabajos eventuales porque, como sus hermanos, tenía que esperar a que la aventura de emigrar desde Huancayo rindiese frutos. Apenas si la compañía reconoció algunos gastos, afirma su tío Jesús.

Jesús Pariona, que lamenta el deceso junto a la tumba con el resto de la familia, que ha traído varias cajas de cerveza, viandas, platos, cubiertos y cinco músicos con cara de tocar duro y parejo. Es costumbre despedir así a los muertos en la Zona Huancaínos, precisamente el lugar en el que estamos.

Puede que en el Cementerio Municipal Virgen de Lourdes de Villa María del Triunfo, ocurran algunas de las estampas más insospechadas de Lima.

De protagonistas fungen tanto sus visitantes pasajeros como sus moradores eternos, que son tantos que el lugar va perdiendo los matices de este mundo y ya casi parece del otro.

El cementerio surgió de manera espontánea en las fronteras de la primigenia Villa María, donde los pobladores inhumaban en la carestía absoluta a sus recién partidos, hace unos cuarenta o cincuenta años.

Poco antes de llegar al enrejado de ingreso actual, se sucedenun grifo, un parque y una losa de fulbito que se presume recubren de olvido a incontables cuerpos encajonados y aún dispersos bajo terrales y avenidas.

Para no perderse: la referencia es preguntar por el paradero 11 de Virgen de Lourdes –zona del grifo. Sin embargo, en teoría se podría entrar por cualquier flanco descuidado de las sesenta hectáreas que han convertido al gigantesco camposanto en el segundo cementerio más grande del mundo.

Brocha mortal.

O al menos esto último dirán más adelante las autoridades y no quedará más que confiar en un dato difícil de comprobar.

Por ahora, lo que resulta difícil es seguirle el paso a Freddy Manrique entre piedras empolvadas de negro, entre toneladas de arena y tumbas rasas. Manrique le dio a Enatru Perú 21 años de sudor de oficina; hoy recubre el cemento mortuorio con gruesos trazos de color. Por treinta o cuarenta soles, la brocha de Manrique hace el milagro de darle nueva vida a cualquier occiso, lo mismo que el resto de pintores eventuales que pulula por ahí. Y, dato confiable, nadie se puede escapar al milagro de brochas como la suya.

En las faldas, en los lados y en las cimas de una decena de cerros, el visitante se topa con el espectáculo de los cien mil difuntos que se estima albergan estas entrañas de roca y arena.

El cálculo lúgubre dicta que cien mil es la cifra aproximada de todos los habitantes de Miraflores y Barranco juntos, casi un tercio de los 360,000 villamarianos de hoy. Exactas las cifras o no, pareciera que una mano gigantesca hubiese esparcido un espectáculo multicolor de austeros mausoleos por cada una de las colinas. No hay vista que alcance a ver más allá de la lúgubre alfombra de la Zona Niños, o de la llamada Zona Santa María.

Y de las zonas, como estas, hay una casi una decena más.

En los cinco años que lleva en el oficio, Manrique ha visto y oído lo necesario para curarse en gracia de cuentos y hablar de realidades:

"No he visto a nadie penando ni fantasmas ni esas cosas. Lo que hay es gente que viene a hacer brujerías, con velas y gatos negros. Traen cuyes, ropas y fotografías para hacer sus amarres. A esa gente no se le ve porque vienen de noche y se esconden en el momento que uno se acerca. Hay que esperar al otro día para encontrar lo que dejan."


Todos tus muertos.

"Cada Día de Todos los Muertos recibimos a medio millón de personas", dice el alcalde Washington Ipenza Pacheco, médico descendiente de ayacuchanos, responsable de varias mejoras por aquí.

Cientos de plantas fueron colocadas en meses recientes, y una pista ayuda en el acceso a las zonas más lejanas. "En Día de los Muertos," recuenta el alcalde, "la gente llega con su baile, con su música, con su guitarra, con sus comidas. Son costumbres del Perú. Y cuando está con su muertito, comen. Le sirven su plato junto a la tumba. Y bailan, corcho libre. Nos sale caro mantener el control".

A pesar de las masas, estos cerros no albergan celebridades. Está ausente la tumba del mártir, del prócer, del poeta, del cantante, del actor. El único occiso de relieve, si se pudiera considerar así, fue Néstor Cerpa Cartolini, ex mando del MRTA que vino a dar por estos lares tras su ejecución en la ex residencia del embajador japonés. Ya no está más, por disposición oficial. "Es que los vecinos se quejaron", bromea Ipenza.

Seguimos hablando en clave festiva sobre el desastre de anteriores administraciones y lo bien que van las cosas desde que se ordenó la escala de precios, se refaccionaron algunas instalaciones mínimas como el área administrativa y la capilla; también se inauguraron nuevas luces y nuevos cuarteles para albergar más cuerpos en orden, ya que todos piden estar juntos y así, ubicados en filas y columnas, es más sencillo.

"Pero a la suegra se la entierra de cabeza. Para que si se quiere salir, se vaya más abajo". En esta mañana de sorpresiva neblina, el alcalde parece tener muchas ganas de matarse de risa.


Cementerio y sorpresa.

Laurita Pacheco, reina popular del arpa andina, comenzó su vida artística tocando en cementerios con dos años de edad. Se sabe que también tocó en el Virgen de Lourdes, aunque casi ninguno de los trabajadores actuales la vio.

Pedro Cruzate no la vio porque recién tiene un año excavando nichos. Con barreta o pico, porque la lampa no sirve ante las piedras bajo la arena visible. Antes recolector de basura, Cruzate cuenta que cavar la fosa para una tumba, cuando hay roca, le puede tomar día y medio. Pero "cuando está fácil", solo un día.

El anterior trabajo de Santiago Fuentes Flores había sido administrar una distribuidora de lubricantes. Antes de eso vendía telas. Entretanto, se desempeñó una y otra vez como dirigente vecinal de Tablada, una de las zonas más agitadas de VMT. "Y varias obritas hemos conseguido: agua y desagüe, títulos de propiedad. Losas deportivas. Y siempre he estado invitando a Washington para que inaugure".

La repetida cercanía valió que Ipenza le invite a concejal y que un día de enero de 2003 le confiara la administración del cementerio municipal. Algo que Fuentes jura no esperaba el día que le comunicaron que tenían una oficina para él.

"Me traen para acá al cementerio y me dicen ‘aquí es’. Asu… quedarme ese día, dos días. Yo me dije ‘no voy a durar una semana’. Por las ideas, por los conceptos que uno maneja... Al final conversé con mi familia, conversé con mi hermano y me di cuenta que si no era yo, alguien más lo iba a hacer".

Que Jesús Pariona de la Cruz siente congoja, está claro. Pero no es fácil entender por qué insiste tanto en brindar con nosotros, ahora que le hemos dicho que no, que ya nos despedimos.

Que no.

"Una cervecita contigo, pues hermano. Nosotros los provincianos estamos acostumbrados a brindar con harto dolor".




The.Flying.Gato@gmail.com
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2 comentarios:

Anónimo dijo...

Hola, yo soy mexicana y me gusto mucho tu nota sobre ese cementerio me gusta el toque de humor que le pones, pero sabes que me sorprende que el alcalde tenga el nombre de washington, pero bueno te felicito por ello. mi nombre es Mireya y soy de Jalisco, Mexico.

Villa Maria del Triunfo Blog dijo...

Excelente nota, te comento algo, Yo justo vivo a dos casas de ese grifo antes de llegar al cementerio. Hubieron unos dos años que me sorprendió bastante. Creo que fue para la corriente del niño cuando llovia demasiado y aquellos cerros de Virgen de Lourdes eran verdes y crecian diversos tipos de fauna y flora eso lo pude comprobar con mis propios ojos cuando un dia la aventura con dos amigos caminamos de virgen de lourdes y salimos por la rinconada del lago (Distrito de la Molina)
Bueno siguiento con el tema
. Ese 1ero de noviembre llovió como en provincia.. COmo tenía en mi casa uno de esos rollos grandes de plastico industrial me puse hacer chalecos para la gente que subiera al cementerio no se moje, ese día gane mucho dinero sin pensarlo.

Hubo otro año que metieron a la entrada del cementerio Juegos Mecanicos y una pequeña pista cuatrimotos para los niños.

Algo mas impactante en medio del cementerio 120 cajas de cerveza para ser vendidas al dia siguiente lo comerciantes dormian dentro del cementerio, el serenazgo patrullava a las 2 de la mañana dentro del cementerio. Imcreible. Al dia siguiente en la tierra de cementerio hacian pachamanca a la tierra como se hace tradicionalmente (pero dentro del cementerio)

Shrek,Micky Mouse y otros personajes de Disney caminando entre los niños Una cosa de locos. Ese dia viene gente de todos los lugares.. Camara de Discovery Channel, extranjeros, parlanchines, de todo.

Les cuento que aumenta la población
Virgen de Lourdes con respecto a superpoblacion de gente viva y muerta. Sin lugar a duda un lugar para visitar un 1ero de noviembre

En Google Earth eh posteado dos fotos que es la entrada de virgen de lourdes. Saludos y gracias por la nota
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